Es un estudio que se utiliza para evaluar la edad ósea del paciente y poder establecer una relación con respecto a su edad cronológica, con el fin de determinar el nivel de desarrollo y maduración. Además, permite diagnosticar trastornos de desarrollo asociados a factores endocrinos y alteraciones genéticas.
El estudio de la edad ósea puede ayudar a evaluar el ritmo con el que está madurando el esqueleto de un niño. Esto puede ayudar a los médicos en el diagnóstico de afecciones que retrasan o aceleran el desarrollo y crecimiento físico.
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